Además de los factores citados, hay otros que tienen o pueden tener relación con el consumo inicial o experimentación de una determinada droga para una persona dada:
· La disponibilidad
· La aceptación social: ciertas drogas no sólo son toleradas por una sociedad determinada sino que, incluso, su consumo es estimulado por los medios sociales (por ejemplo, el alcohol se anuncia y promueve por los medios de comunicación social, prensa, radio y televisión) y hasta por la misma familia.
La familia es fundamental para el desarrollo emocional del niño y del adolescente. Debe brindar un ambiente de amor y seguridad, de diálogo; es necesario saber escucharlo y poder compartir sus sentimientos. Establecer límites que protejan a los hijos de situaciones que todavía no son capaces de resolver, ser tolerantes y promover so autoestima. Brindarle información acerca de los problemas de la sociedad actual: sexualidad, delincuencia y otros temas que nos producen temor o preocupación.
Cuando el adolescente no encuentra en el grupo familiar el apoyo y la comprensión que necesita, los busca fuera de ella, en un grupo de coetáneos, cuyas normas y costumbres ha de aceptar. Entre ellas está, muchas veces, la de consumir drogas.
Se debe agregar la posibilidad de que el uso indebido de drogas sea, para algunos grupos de adolescentes, la manera, equivocada por su puesto, de expresar su rechazo de la sociedad en que vive; la no aceptación de una sociedad de consumo, orientada hacia el éxito, que enfatiza los valores materiales, olvidando la ética y los valores tradicionales de convivencia, solidaridad y vida espiritual.
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